1) Analizar la situación de partida
El primer paso a la hora de poner en marcha un plan de formación para la empresa es realizar un diagnóstico de la situación de la misma con relación a los retos a los que hará frente a corto y medio plazo. Además de los retos, también han de tenerse en cuenta los obstáculos o dificultades que se interpongan en el desarrollo del plan de formación para la empresa.
En este paso se llevará a cabo un análisis de los factores externos e internos que caracterizan a la empresa, los cuales serán considerados positivos (de éxito) o negativos (de riesgo) en la medida en que contribuyan a dos factores:
• La supervivencia de la empresa y la mejora de su competitividad
• La implantación de un plan de formación para la empresa.
2) Diseño de un plan de formación
El siguiente paso a la hora de elaborar un plan de formación para la empresa será transformar las necesidades identificadas en el paso anterior en formación, gracias a la cual se generarán en la plantilla las competencias necesarias para solucionar los problemas detectados previamente. Esta tarea de diseño se llevará a cabo a lo largo de tres fases:
• La primera fase será la identificación de las necesidades formativas, estableciendo la diferencia entre la forma en que se desempeña el trabajo y la forma en que se debería desempeñar, de manera que se gane en eficacia y en eficiencia. Podrá realizarse mediante la realización de preguntas directas sobre las necesidades de formación a los empleados, a los representantes de los mismos, a los sindicatos utilizando cuestionarios, entrevistas, reuniones, etc. También se pueden analizar otros datos de la empresa como son los informes sobre accidentes de trabajo o de absentismo laboral, estudio sobre la competencia, etc. Ello conllevará a extraer conclusiones acerca de las necesidades existentes y, por ende, configuren la elaboración de un plan de formación para la empresa.
• En la segunda fase tiene lugar la determinación de las competencias a desarrollar. En ella se deberán reflejar conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes necesarias para el desarrollo de un trabajo efectivo y de cualidad – y que son las que se esperan de los empleados en plantilla. Pueden resumirse en tres: saber (adquisición de conocimientos), saber hacer (desarrollo de actitudes) y saber ser (adquisición de habilidades).
• La tercera fase es la de los objetivos formativos, para cuyo cumplimiento deberá seguirse una metodología donde se tengan en cuenta aspectos como los objetivos generales de la empresa; concretar las capacidades observables y medibles, detallando los resultados de dicha ejecución; formular los objetivos de la formación, según criterios de homogeneidad de las capacidades que reflejan la cualificación deseable. Los resultados de este proceso harán referencia a las capacidades a desarrollar en la plantilla para alcanzar el nivel de cualificación deseado y afrontar los retos futuros.
3) Gestión e impartición de la formación
A la hora de planificar el plan de formación de la empresa han de tenerse en cuenta diferentes aspectos como por ejemplo:
• Conocimientos teóricos y prácticos a impartir
• Qué trabajadores de la empresa interesa más formar
• Número de alumnos que serían
• Período del año más conveniente
• Duración máxima de los cursos atendiendo a necesidades de producción y de conciliación con la vida profesional y personal así como el horario más adecuado y lugar de impartición.
4) Evaluación de los resultados
En este paso se pretende medir el grado de adecuación entre los objetivos formativos y los resultados obtenidos resultantes de la gestión e impartición de la formación, atendiendo al desarrollo a dos criterios:
• El plan de formación para la empresa
• Los resultados de las acciones formativas
En función de los objetivos perseguidos, los indicadores podrán ser cuantitativos (número de participantes, número de acciones formativas…) o cualitativos (elección de formadores, contenido de las acciones…). Los principales indicadores para la medición de las acciones formativas son cuatro: satisfacción, aprendizaje, transferibilidad y retorno de la inversión (ROI).
5) Resultado final y seguimiento
En este último paso del plan de formación de la empresa se tendrán en cuenta los aspectos siguientes:
• Eficacia de la formación
• Evaluación del aprendizaje
• Rentabilidad de la formación
• Mejoras en el plan de formación
Una vez estudiados todos estos aspectos, se podrá volver de nuevo al diseño de futuros planes de formación, incluyendo en ellos las mejoras que se hayan considerado oportunas.
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